Los niños/as están con su familia durante todo el día, por lo que lo que hagan durante ese tiempo tendrá mejor rendimiento que lo que el niño/a haga en una hora de sesión clínica.

Hay que partir siempre de que un niño no es un adulto pequeño, tiene su propia forma de aprendizaje (ensayo-error a través del juego), y ese desarrollo se produce en diferentes ambientes y entornos y durante todo el día (todo es nuevo para ellos).

La labor principal del profesional es capacitar a la familia para que el niño/a tenga más oportunidades de aprendizaje y neurodesarrollo, y para ello es muy importante establecer objetivos comunes (basados en las necesidades del niño y de la familia).

La finalidad de toda terapia es aumentar la AUTONOMÍA. No se trata de buscar movimientos “normales” sino funcionales y basados en rutinas, que permitan el uso de la mano afectada durante todo el día y, por tanto, aumentando el aprendizaje, y la participación en las actividades de la vida diaria.